viernes, 16 de octubre de 2009



El Rincon de:

El Aprendiz de Poeta


Los Señores



                                        
  VI


Ese animal-hombre se sintió poderoso y comenzó a robar sus riquezas a la tierra; madera, carbón, piedra y metales, y después las manipuló, las transformó y se sirvió de ellas sin preocuparse de que en ese proceso degeneraba su medio ambiente, lo enfermaba o incluso podría llegar a matarlo. Así mismo, aprendió a capturar las fuerzas de la Naturaleza; agua, viento, sol, fluidos y líquidos, y domesticándolas fue usándolas en exceso sin importarle el daño causado a ésta. Pues para ese hombre, es decir para los Señores, sólo cuenta el avance en su progreso; el camino hacia su hegemonía absoluta. Y en verdad creen que lo están consiguiendo; y lo creen porque se olvidan de su insignificancia, de su pequeñez y fragilidad, de su nimiedad como parte integrante de éste hábitat al que llamamos mundo. Y se olvidan, así mismo, de la brevedad de su existencia, pues el hombre, a pesar de todo el poder que pueda llegar a conseguir; en la vida, en la Naturaleza y en el mundo, es tan sólo un suspiro del universo. Incluso podemos llegar a pensar que el hombre es un mal sueño, una pesadilla en las febriles noches de este Planeta y de sus Fuerzas Creadoras.


VII


Pero ese animal-hombre evoluciono más aún; sometió y humilló, oprimiendo y tiranizando, a otros grupos de su misma especie, creando un sistema de clases en el que unas capas sociales soportasen el peso de otras. En este sistema de clases, las capas más altas se mantendrían en su privilegiada posición gracias al esfuerzo y al trabajo de las más bajas. Todo esto sería controlado mediante una escala de valores materiales. Dicha escala, con el paso del tiempo y la evolución de las sociedades, esclavizaría al individuo atrapándolo en el vértigo de esta sociedad consumista en la que hoy día vivimos.
Nacieron los Magos, la Élite. Nacieron los Señores.


VIII


Los Magos, ellos son los Magos del sistema. Los Brujos, los Hechiceros que se apoderan de nuestra voluntad.
Los Señores crearon las herramientas necesarias para conseguir la sumisión de las distintas capas sociales, las cuales enmascararon sutilmente, ocultando su objetivo principal, mediante unos ficticios privilegios y bienestar. Estas herramientas, que son las que han de mantener en el poder a los Amos del mundo, básicamente son tres: la primera; LAS RELIGIONES, con las que se intenta controlar el pensamiento y los actos de los individuos, mediante el culto y la subordinación a sus dogmas. La segunda; LAS LEYES, con ellas se trata de dominar y mantener dentro de un orden, establecido por quienes las promulgaron, a las personas en particular y a las sociedades en general. Y la tercera herramienta; LAS POLÍTICAS, con las cuales se pretende dirigir, administrar y gobernar a las personas, a los pueblos y a los países bajo ciertas ideologías o filosofías.
Pero cuando todas estas herramientas fracasan, debido a la rebeldía natural del hombre-pueblo, se utilizan otras más burdas y crueles que son totalmente efectivas, las cuales ya no ocultan sus pretensiones bajo ninguna máscara y cuyo objetivo no es otro que la opresión y el dominio sobre el hombre y sobre los pueblos.
La primera de estas; LOS CUERPOS POLICIALES encargados de controlar a los ciudadanos y de hacerles obedecer el cumplimiento de las LEYES. La segunda; LOS EJÉRCITOS, los cuales siempre intentaran disimular bajo el pretexto de salvaguardar la paz ente una posible agresión, ya sea esta externa o interna, al sistema político y económico que los crea, cuando su verdadera misión no es otra que la de reprimir a los pueblos mediante la fuerza y el miedo, apoyándose para ello en las RELIGIONES, LAS LEYES y LAS POLÍTICAS.
La tercera, la más eficaz, la más contundente y por consiguiente la más terrible; LAS GUERRAS que, siendo la consecuencia lógica de la anterior y su razón de ser, son utilizadas cuando aquella no puede cumplir su cometido dentro de una supuesta paz. Con ella se arrasa, se destruye y se elimina toda resistencia que pu¬dieran encontrar las anteriores.
Todas estas herramientas: RELIGIONES, LEYES, POLÍTICAS, CUERPOS POLICIALES, EJÉRCITOS y GUERRAS, se pueden considerar los pilares básicos sobre los que se asienta el poder de las capas sociales más altas, es decir de los Señores, y son utilizadas para controlar, oprimir y esclavizar a las capas inferiores, masas de gente, pueblos o parcelas del mundo.


IX


Los Señores, ellos son los Señores. Los Hechiceros del sistema.
Ellos son los Hechiceros que desde la cúspide de la pirámide controlan el tablero y dirigen el juego, urdiendo sus estrategias con las que controlar a las distintas capas sociales, es decir a los ladrillos; a ti, a mí, a nosotros.
Ellos son los Hechiceros, aquellos que se apoderaron del cerebro de aquel animal-hombre desde el mismo día en que comenzó a caminar sobre sus dos piernas traseras y a domesticar su lengua. Ellos son los Hechiceros de aquellas tribus y de estas sociedades, y nosotros los ladrillos, los aterrorizados adoradores del tótem de maderas perpendiculares. Nosotros los sumisos y ellos los Señores.
Ellos son los Hechiceros, aquellos Brujos y Chamanes, esos Magos y Clérigos o estos Sacerdotes y Sumos Pontífices, labriegos todos de la mente humana.
Ellos son los Señores, los Hechiceros de la pirámide.


X


Los Clérigos, los Señores, ellos son los Sumos Sacerdotes, ojo de poder situado en la cúspide, hombre-dios vigilante, inquisidor rigiendo el destino de los pueblos.
Ellos son los Señores, herederos de los Sacerdotes de Amón. Ellos son los Amos del mundo, los poseedores de las Sagradas Tablas y dueños de las Tablas Profanas.
De sus manos brotan los mandatos, divinos o paganos, nacen de sus manos los cultos, las adoraciones, las religiones, y nacen las leyes divinas o paganas.
Ellos son los Clérigos de sibilina lengua cultivando las mentes, labrando las fértiles tierras de la superstición y la ignorancia.
Ellos son los Señores y nosotros los ladrillos, los sumisos, los que soportamos la pesada carga de las capas sociales superiores, los que soportamos la pirámide.

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